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Que antes me devuelvan mi dinero

Alfonso J. Vázquez Vaamonde

Madrid, 2008-01-30

Sr. Presidente del Gobierno Sr. Candidato a Presidente del Gobierno
Palacio de la Moncloa, 28071-Madrid Génova 4, Madrid - 28004

Muy Srs. míos:

Por tres veces, estando el Gobierno de España apoyado por sus respectivos partidos, congelaron Vs. los salarios de los trabajadores que prestábamos nuestros servicios en la Administración.

La disculpa, bien que inaceptable, fue que “España iba mal”. En cualquier caso, si iba mal no era porque nosotros hubiéramos trabajado menos, por lo tanto no merecíamos ser castigados, sino porque esos gobiernos que apoyaban sus respectivos partidos la habían gestionado mal. Pero su solución fue la fácil e irracional: compensar el déficit producido por su mala gestión metiendo la mano en nuestros bolsillos.

Lo correcto hubiera sido hacer, p. ej., un puente menos si no había suficiente dinero y haber respetado nuestro salario y nuestra dignidad como ciudadanos trabajadores, (art. 10.1 CE). Pero Vds.:

a.- nos privaron de nuestro derecho al incremento salarial de acuerdo con el IPC, que equivale a una “expropiación por fines de utilidad pública” (art. 33.3 CE);
b.- pero sin indemnización de nuestros derechos a “la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para atender nuestras necesidades y las de nuestra familia” (art. 35.1 CE);
c.- y si bien no cometieron ninguna “discriminación por razón de sexo” (art. 35.1 CE) pues hurtaron por igual a trabajadoras y a trabajadores, si la cometieron “por una condición personal o social”, (art. 14 CE), cual es la de trabajar para la administración.

Nuestro único “delito” fue, pues, haber “accedido a la función pública de acuerdo con los principios de mérito y capacidad” (art. 103.e CE), en competición abierta frente a miles de otros ciudadanos y haber demostrado estar mejor preparados. En resumen, lo que hicieron Vs. fue violar esos preceptos constitucionales: metieron directamente la mano en nuestro bolsillo por tres veces y se quedaron con él.

Al margen de la correcta calificación jurídica que merezca su actuación, eso, en román paladino, se llama hurto con abuso de confianza y de autoridad. Vamos, se trata del clásico hurto del Administrador que cree que lo que administra le pertenece. Porque Vs. no son propietarios de los PGE; sólo sus administradores; y esos recursos públicos pertenecen al pueblo, asiento de la soberanía (art. 1.2 CE)

Pero los trabajadores de la Administración somos también parte de ese pueblo propietario de la soberanía. Somos la parte a la que, con discriminación (art. 14 CE), le metieron Vs. la mano en el bolsillo y le quitaron el dinero para compensar el déficit de su mala gestión. Y lo hicieron aprovechando la doble situación privilegiada de ser el “patrono” que tenía los cordones de la bolsa de donde salen nuestros salarios y la capacidad de promulgar leyes expropiatorias, que parece que no expropian, pero expropian.

Si su mala gestión de los recursos públicos no daba para más, el menoscabo tendríamos que haberlo sufrido todos los ciudadanos propietarios de esos recursos:

a) bien aumentando los impuestos para compensar el déficit;
b) bien realizando menos obras públicas por falta de recursos.
Así, todos hubiéramos sufrido, en proporción adecuada, la consecuencia de su mala gestión como justo castigo por haber elegido gestores tan incompetentes. Pero lo que hicieron Vs., y tres veces, como las negaciones de S. Pedro, fue negar nuestra soberanía y atropellarnos a unos pocos discriminándoles.

En términos contables, lo que hicieron equivalió a subirnos el sueldo según el IPC, como hubiera correspondido, y a gravarnos luego sólo mediante un impuesto especial y discriminado (art. 14 CE), sólo a los trabajadores de la administración por igual cuantía. Pero como eso se hubiera notado mucho, porque no lo permite la Constitución (art.31 CE), lo hicieron de modo ladino: como la “subida de sueldo”, que hicieron, sin hacer, era equivalente al “impuesto discriminatorio”, que también hicieron, sin hacer, compensaron una con otro y el resultado fue una variación nula de nuestro salario; y a eso le llamaron “congelación salarial”. Así no se notó lo que realmente habían hecho.

El art. 3.1 del Código Civil dice: “ 1. Las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquéllas”.

Y lo que V. han hecho no es como Vs. lo calificaron, “congelación salarial”, sino lo que realmente fue:

a) subida de sueldo según el IPC y
b) aplicación de un impuesto discriminatorio por igual cuantía “sólo a los ciudadanos trabajadores funcionarios”, que compensados da congelación salarial.

Ahora parece que, al fin, “España va bien” y de eso nos alegramos todos.

a.- V. Sr. Presidente, así lo reconoce y considera que hay dinero suficiente como para
devolvérselo a los dueños, los ciudadanos por igual. Pero al hacerlo se olvida de la deuda acumulada que tiene por el hurto cometido.
b.- V. Sr. Candidato, también lo reconoce, pues propone pagar menos impuestos porque no son
necesarios tantos, devolviendo más a los más ricos Pero al hacerlo se olvida de la deuda acumulada que tiene por el hurto cometido.

Hagan lo que haga quien en las elecciones reciba del pueblo soberano la Administración del país.

a.- antes de pagar los 400 €/año prometidos por el uno, y
b.- antes de bajar los impuestos prometidos por el otro,

devuélvanos el dinero hurtado con esas tres congelaciones más todos los años intermedios, porque las siguientes subidas se hicieron sobre la base congelada. De este modo cada año hacían un hurto diferencial adicionado. El resultado fue la disminución anual de nuestra capacidad adquisitiva. Fruto de ese hurto reiterado, en estos momentos nuestra capacidad adquisitiva es más de un 20 % inferior a la evolución del IPC en estos últimos 20 años. Es el resultado de varios años de hurtos acumulados.

Por ello, antes de devolver a todos los ciudadanos lo que, según Vs., sobra, salden la deuda acumulada con nosotros y repongan nuestro salario al nivel al que debería estar si no nos hubieran hurtando el dinero directamente por congelación en tres ocasiones y de modo acumulado cada uno de los años posteriores.

Si no lo hacen así, como es de justicia, consideraré que sus dos promesas, la devolución de 400 €/año y la propuesta de bajada de los impuestos, son como la de José María el Tempranillo, pero a la inversa, hurtar a unos pocos trabajadores indefensos para el beneficio de ¡vaya V. a saber quien!.

En espera de sus gratas noticias les saluda attte.

P.S. remitir esta carta a las siguientes direcciones: jlrzapatero@presidencia.gob.es; atención@pp.es y animar a otros expoliados a hacerlo.

Enviado por alfonso el Vie, 2008-02-01 12:13.
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